En el billar La Dalia, cerca de la Plaza La Libertad, se reúnen una tarde los señores a disfrutar una partida de billar, dominó, póker o simplemente conversar mientras fuman un cigarro y beben soda o cerveza. Afuera, un grupo de soldados patrulla a pie entre los puestos ambulantes en busca de pandilleros.

Para el fuereño promedio, la primer imagen de San Salvador es el rastro del miedo: rejas, mallas ciclónicas y alambres de púas a lo largo de las calles; policías privados armados con escopeta y rondines militares por el centro de San Salvador. Saldos de la posguerra y el crecimiento de las pandillas.

Después de 18 mil muertos, se especula si la tregua se romperá o si rendirá frutos para la reinserción en miles de jóvenes en el tejido social. Pactada entre facciones de las pandillas, y mediada por el gobierno y la iglesia, redujo la tasa de homicidios de 14 al día, a 6.

Reportage gráfico publicado en el suplemento Domingo del diario El Universal, el 1 de julio de 2012.

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