Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad
Oficina de Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad (Prometeo Lucero)

OAXACA, Oax. (proceso.com.mx) .- La curandera sentía que el cuerpo de la mujer a la que hacía masaje se le escapaba de entre las manos, no la dejaba trabajar y la alejaba, como si alguien más la jaloneara por la espalda. Una resistencia impedía la alquimia de la curación: las fragancias florales, el golpeteo con las ramas y el pase del huevo que absorbe las malas vibras no eran suficientes y aunque oraba sentía que un espiral sin fondo la absorbía.

Triste y frustrada, la curandera Lourdes Rendón supo que no podía hacer más y mandó a la paciente con un chamán más experimentado; éste después le explicó que la desconocida a la que no pudo relajar se dedicaba a buscar restos de mujeres desaparecidas, hacía tiempo había perdido los límites, se había quedado sin energía propia.

Tras semanas de silencio autorreflexivo, terapias, rezos, masajes, limpias, yerbas, expresión, compañía y abrazos, la mujer desconocida que buscaba fosas recuperó su poder y pudo regresarse de donde vino.

Ese fue uno de los casos más difíciles de Lourdes como terapeuta y médica tradicional. No el único. Desde que ella y su hermana comenzaron a atender a defensoras de derechos humanos de Oaxaca, todo México y Mesoamérica, enviadas por la organización feminista Consorcio, el grado de dificultad de su trabajo aumentó, también sus retos profesionales.

 

-> Proceso | Cuidar a las que cuidan | Escrito por Marcela Turati