En México se han registrado alrededor de 22 mil desapariciones forzadas, según la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, a pesar de que el país no vive, oficialmente, un conflicto armado. Para Amnistía Internacional, la cifra aumentaría hasta 26 mil. El número es un dato impreciso y podría quedar corto, pues refiere solamente a los casos denunciados. Hay una larga contraparte de silencios.

La desaparición forzada tiene una larga historia desde la década de los 70, la ‘guerra sucia‘, como estrategia de terror del Estado mexicano contra los militantes movimientos armados y opositores al régimen. Pero desde la administración de Felipe Calderón (2006-2012) y hasta la fecha, el móvil político no es necesario. Miles de personas han sido desaparecidas por fuerzas gubernamentales o bien, por el crimen organizado. Poco éxito han tenido las historias de búsqueda por familiares y organizaciones, pero dejan testimonio de un dolor que no cesa. También reflejan la impunidad con que autoridades tratan el asunto.

Las fosas clandestinas pues, no son historia nueva. Son historia en continuidad.