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El perfil del fotoperiodista

Enric Martí, Omar Torres, Keith Dannemiller y Claudia Daut
Enric Martí, Omar Torres, Keith Dannemiller y Claudia DautKeith Dannemiller, jurado de Expofotoperiodismo y Claudia Daut, ReutersEnric Martí, Associated Press y Omar Torres, AFP
Enric Martí, Omar Torres, Keith Dannemiller y Claudia Daut

Enric Martí, Omar Torres, Keith Dannemiller y Claudia Daut

Keith Dannemiller, jurado de Expofotoperiodismo y Claudia Daut, Reuters

Keith Dannemiller, jurado de Expofotoperiodismo y Claudia Daut, Reuters

Enric Martí, Associated Press y Omar Torres, AFP

Enric Martí, Associated Press y Omar Torres, AFP

La industria del concurso, ¿sólo fotos violentas?; ¿muerte del fotoperiodismo por la tecnología?; ¿hasta dónde se permite manipular la imagen? Estos temas reunieron en la mesa a Keith Dannemiller (freelance y jurado en la Expofotoperiodismo 2011); Enric Martí (jefe de fotografía de AP para América Latina y el Caribe); Claudia Daut (jefa de fotografía para Reuters en América Latina y Caribe) y Omar Torres (jefe de Agencia France Presse en México). El tema: el perfil del fotoperiodista.

Aquí algunos apuntes sobre la plática en el Centro de la Imagen y que no representan una relatoría completa, por lo que algunos detalles de contexto están en los enlaces y las imagenes.

Keith Dannemiller (KD) El pesimismo sobre la muerte del fotoperiodismo no es algo nuevo, ya se ha hablado antes.

Omar Torres (OT) Tuvimos que pasar retos muy grandes. Para los jóvenes más, pero cuentan con la ventaja de tener la comunicación para saber qué fotografiar, a través de las redes sociales. La última línea de defensa para el periodismo de investigación son los jóvenes y la tecnología. Hace falta gente que vea hacia adelante.

Claudia Daut (CD) No hay que perder el concepto. Público masivo, rápido, exigencia de agencias en tiempo real, una cosa muy nebulosa de la que no hay que dejarse tragar.. Podemos fotografiar la misma historia pero verla diferente, hay que buscar las historias paralelas.

KD Reforzar la narrativa, cómo vamos a contar una historia con imagenes. Información sobre la historia, conocer el contexto político.

Enric Martí (EM) No perder de vista que lo importante es documentar. Se está convirtiendo en una profesión que busca más el nombre, la estética que la documentación. No perder de vista al sujeto. No se trata de ir a conflictos y buscar la miseria humana. Intento buscar el límite.

CD Se está convirtiendo en un medio para hacerse famoso. No convertirse en la historia, somos el medio para contar lo que vive la gente. Se ha perdido la humildad.

La industria del concurso

OT Los concursos deben ser políticamente incorrectos. World Press Photo premiaba antes la foto más violenta. Se origina un debate por la reciente premiación de fotos tomadas desde Google Earth. El fotógrafo tiene que estar en la corriente general. El periodismo que viene no le interesan los premios. Saldrá a buscar esas historias paralelas. Lo que la gente está pidiendo es eso. Un día el lector común botará el diario a la basura. La gente cree que uno es buen fotógrafo porque ha ganado premios, lo que importa es la narrativa.

KD Los jueces de los concursos no somos infalibles. Un concurso que premia la imagen de violencia e inhumanidad refleja lo que estamos viviendo.

CD El impacto fuerte y rápido se sobrevalora. Conviene ser sutil, sin mostrar la cabeza cercenada, las tripas, veo mal que se baje la cobertura en medios sobre violencia. Autocensura.

Debe haber una conversación que nos toque, que sea duradero.

EM. AP tiene una linea muy clara. El contenido gráfico perturbador tiene filtros. Que la gente no desayune fotos con sangre. Como jurado en la primer ronda de World Press Photo vi cerca de 90 mil fotos en 4 días. o ideal es que fuéramos como moscas, la realidad es que la gente reacciona ante la cámara. No al montaje ni photoshop.

Manipulación.

EM La excesiva manipulación desautoriza al fotoperiodista. Debe tener respeto por los sujetos fotografiados. Se dice que en Haití se vivió un safari fotográfico, usando la tragedia como una plataforma competitiva.

OT Límites sólo en contraste. ¿quién me dice que el cielo es más o menos azul? Otra cosa es el HDR (High Dynamic Range) que lleva al límite contraste y color, pero no es fotoperiodismo. La línea es muy borrosa. Disparar archivos RAW no significa que sea fiel.

KD Caso POYi, un ganador con el efecto Polaroid en el Hipstamatic. Filtro entre lo que está pasando y lo que está creando. Posible lógica de premiar algo fuera de lo normal. Solicitud de RAW en los concursos.

(Se refiere a la polémica suscitada tras la premiación en Pictures of the Year de una imagen capturada con un iPhone)

CD. A partir de la publicación de la foto del humo clonado, Reuters solicita los RAW. Hay quienes hacen los settings en la cámara. En vez de hacerse experto en Photoshop hay que saberse expresar con la luz.

(se refiere al caso de la imagen que pasó como buena por Reuters en un principio antes de percatarse del uso de la herramienta Clonar por el fotógrafo Adnan Hajj en Beirut. De ello ya habíamos hablado antes aquí.)

EM El caso de Reuters afectó a AP, AFP y a todo el ejercicio periodístico. México es rico en historia fotográfica. Es un momento para documentar. Estoy cansado de fotógrafos que van a países lejanos.

KD Los fotógrafos mexicanos están en en nivel mundial. Entré con la idea de ser sorprendido. “Muestrame algo que va a sorprenderme”. Pregunta ¿qué fue la intensión detrás? ¿cuál es la idea que el fotógrafo llevó a su proyecto?
La información incrustada es muy importante. Hay una falta de profesionalismo en el metadato.

OT Los fotoperiodistas tienen que deshacerse del paternalismo. Hace falta la asociación de fotógrafos de prensa. No tiene necesariamente que ser sindical ni de gobierno. En México no existe, en países de América Latina ha fiuncionado. Una organización que mande al cuerno la corrupción.

CD ¿cuántos trabajan en diario? ¿cuántos tienen un editor?

OT Ser periodista es la forma más divertida de ser pobre. Los dueños tienen conceptos muy antiguos. Es valiente querer cambiar los viejos valores.

CD Difícil cambiar la idiosincracia empleado-empleador. Tomar la experiencia como aprendizaje, no tomarlo tan en serio o bien, cambiar de trabajo.

KD Lo importante no es la tecnología sino la narrativa.

EM Si un periodista gráfico se siente amenazado por el iPhone, que cambie de trabajo.

OT Periodísticamente sólo es válida la foto de iPhone si no hay otra opción.

CD Constantemente se enfrentan a cosas muy negativas. Vivir pobre, ir contra la policía. Si es tu vocación tendrás fuerzas para seguir. Los buenos fotoperiodistas dicen “yo lo hago a mi manera”.

Intervención del público. Después de hablar sobre las historias ¿porqué las agencias publican una foto más que otra?

OT Lo que pesa es la información.

CD Las agencias no venden por foto sino por contrato. Después del climax noticioso vendrán las otras historias.

KD Es muy fácil pensar en el presente, en el futuro no sabemos. Una buena foto puede abarcar esos tiempos. Un buen retrato puede dar inicio a un diálogo.

De criterios de selección

Conflicto postelectoral en Costa de Marfil, enero 9 de 2011. (c) AP/Rebecca Blackwell

Los criterios de selección y edición de noticias en medios de comunicación están sujetos a ser discutidos. Por ejemplo, al mismo tiempo que los medios mexicanos corrían para obtener la última nota o imagen exclusiva del caso Kalimba, el precio de la tortilla subió (y este hecho afectó a gran parte de la población mexicana, por cierto). Hace poco más de un año inauguraba este espacio escribiendo una visión muy personal sobre el tema, enfocado en el fotoperiodismo social (no de sociales).

¿Porqué?

Es importante tener claro que los temas e historias no dependen siempre del reportero, hay toda una jerarquía de personal por la cual pasa toda la información hasta el consumidor final: el lector (de impresos, de web) y toda una serie de factores externos en los que priman diversos intereses (publicidad, patrocinios, estrategias, alianzas).

Este interesante texto de Diego Caballo Ardilla, en el libro Fotoperiodismo y Edición editado por Universitas en Madrid ofrece un punto de vista mas estandarizado (en la medida que funcionan en general los medios masivos y no en cómo quisiéramos que fueran) sobre el criterio general de selección en fotoperiodismo en las grandes agencias. Cito un fragmento que me parece de interés.

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El límite en la postproducción: ¿hasta dónde photoshopear?

Es laxo el límite en el fotoperiodismo para la postproducción de imagenes. La cuestión parece muy obvia pero los debates siguen encendiendo pasiones: algunos puntos de vista más ‘tradicionales’, otros más ‘vanguardistas’ (por poner unas etiquetas). En otras palabras, ¿hasta dónde nos permitimos photoshopear las imagenes? ¿Puede alguien lanzar la piedra y decir que no utiliza herramientas de retoque y edición?

¿Debemos clavarnos en la credibilidad de la fotografía (con los evidentes montajes publicitarios/propagandísticos existentes desde la propia existencia de la fotografía y aún antes) o en la veracidad del fotógrafo?

Y es que la búsqueda de popularidad, fama o que simplemente sea publicado un trabajo nos ha llevado a excesos. O el deseo de llegar a concursar para el World Press Photo llegó a polémicas hasta solicitar a los concursantes los archivos originales al percatarse de evidentes manipulaciones y ha alcanzado francas descalificaciones como la recibida por Stepan Rudik, ésta última discutida por los criterios aplicados.

Me gustaría compartir algunos apuntes durante el taller impartido en la Ciudad de México por Emilio Morenatti (AP). Más de una veintena de reporteros gráficos compartimos un problema común en nuestro trabajo: no sabemos cómo editarnos a nosotros mismos.

Observa Morenatti:

  • La fotografía debe ser clara y no funciona si hay mensaje oculto.
  • La edición nos llevará de tener 1500 imagenes a 15. Es importante poner atención en qué tan efectiva es la imagen, si no está repitiendo situaciones o escenarios en una serie.
  • Recuperar la credibilidad perdida es algo muy difícil.
  • Hay que ser militantes y serios con no permitir la creación de montajes (forzar situaciones, hacer que alguien llore, etc). Es importante la presencia invisible del fotógrafo. Sin embargo en caso que una imagen sea posada (por ejemplo, un retrato o un individuo que reacciona ante la cámara) hay que dejarlo bien claro en el pie de foto.
  • Hay trabajos ‘estereotipo’, que no logran madurez.
  • Es importante dar un paso atrás, permitir cierto aire (espacio) en la imagen.
  • También es importante tener cuidado con las luces altas (highlights), en lo posible evitarlas.

Darío López Mills, editor de fotografía de AP México, hizo hincapié en la falta de respeto al pie de foto. Existe toda una convención estándar internacional que ha abocado en organizar los metadatos para dar claridad a los pies de foto (La IPTC) . Hay que identificar a las personas, incluso en la foto de vida cotidiana (“Pedro Vázquez señala el lugar donde…”). No es el único editor que ha mencionado esta carencia, por cierto.

Viñeteo, más bonito

Otro de los puntos abordados fue el efecto de viñeteo (vignetting), del cual hemos abusado como un parámetro oficial en las imagenes. No en balde se bromea que el ganador de los grandes premios es Photoshop. En un ejercicio corto, y en tono chacotero, vimos lo fácil que era volver ‘interesante’ con viñeteado y saturación una imagen francamente aburrida.

El viñeteo por sí es un error de variación cromática en el lente con el diafragma abierto causante de bordes oscuros en las esquinas. Sin embargo, se volvió una tendencia de moda en la fotografía digital, fácilmente logrado con un poco de parámetros de Lightroom o Camera Raw.

A ver. Una pausa. No culpo al potente programa de nada, intento recuperar las cosas más importantes: es claro que una imagen montada o excesivamente postprocesada mas tarde o más temprano será descubierta y denunciada como mentira, propaganda o pose. El problema es más sobre ética y reconocer nuestros errores y limitaciones y especialmente, corregirlos con honestidad. Es más una cuestión de compromiso personal.

Es como si nos imaginamos erróneamente que tenerla última versión de Photoshop nos hace ‘mejores fotógrafos’ y dejamos todo a su magia… justo es eso lo que hemos de evitar (además que no es el único programa que existe).

Podemos recapitular algunas de las reglas estándar que expone la agencia Reuters para sus fotógrafos:

Lo permitido:

  • Recorte (Crop)
  • Ajuste de Niveles hasta los límites del histograma
  • Corrección menor de color (Balance de blancos)
  • Enfoque con los parámetros: cantidad/ammount: 300%; radio/ratio: 0.3; máscara/threshold: 0
  • Uso cuidadoso de la herramienta lazo
  • Uso sutil de la herramienta Sobreexponer
  • Ajuste de luces y sombras

Lo no permitido:

  • Adicciones o sustracciones a la imagen
  • Clonado o herramienta Healing (excepto para quitar polvo)
  • Pinceles, brochas, pintura
  • Enfoque selectivo
  • Aclaramiento/oscurecimiento excesivo
  • Cambio tonal excesivo
  • Niveles Automáticos
  • Desenfoque
  • Herramienta borrar
  • Máscara rápida
  • Enfoque ajustado desde la cámara
  • Estilos de saturación incrustados en la cámara

En resumen, como regla general (en casi cualquier lugar… serio):

  • No se añaden ni se quitan elementos de la imagen
  • No se excede en la iluminación o sombreado
  • No se excede la manipulación de color y se limita al balance de blancos

Brian Horton, en AP Guide to Photojournalism (McGraw Hill, 2002, 2° edición) escribe la política de esa agencia que estableció en 1990:

“Sólo las normas establecidas de métodos estándar de impresión permitidos, como sobreexposición, subexposición, corrección de tono y recorte son aceptables. El retoque está limitado a la eliminación de rayones y puntos de polvo normales. El contenido de la fotografía NUNCA* será cambiado o manipulado de ninguna manera”

* subrayado del orignal en inglés

En conclusión…

Hay una palabra que describe, a mi parecer, el procesamiento la fotografía digital: el engolosinamiento. Pero podemos decidir ponernos límites. La existencia de programas cada vez más evolucionados facilita el trabajo, aunque la aparente perfección en algunos resultados nos hace cuestionarnos sobre la credibilidad de la fotografía. Y es más duro aún cuando es el público quien se da cuenta.

Lo que queda dañado es la seriedad y la confianza. Puede uno quizá ganar un premio y tal vez engañar al público, mas no a sí mismo. Los casos que han sido expuestos por estas situaciones nos pueden servir más como ejemplo a aprender que como burla: todos nos equivocamos, pocos lo admitimos y menos lo corregimos. No puedo negar, viendo hacia atrás luego de este taller, momentos casi abusivos de la herramienta, por lo que, en consecuencia, cada vez hago menos ajustes e intento hacer la edición desde la toma, es algo con lo que me comprometo personalmente. ¿Vale la pena tirar por borda la credibilidad de un proyecto profesional por un reconocimiento o por quedar bien?