Mucho se ha dicho en los últimos meses de los llamados dreamers (soñadores) mexicanos que vinieron a Estados Unidos de niños, hijos de padres indocumentados, y ahora hacen frente a la amenaza de ser deportados a un país que desconocen. Pero poco se habla de un grupo de deportados que podrían llamarse quizás nightmarers ( pesadilleros). Individuos como Miguel Hernández, Alex Murillo o Enrique Salas, que han sido deportados de California a Tijuana pese a haberse identificado tan estrechamente con la bandera de las barras y estrellas como para ir a jugarse la vida a Vietnam, Irak o Afganistán.

“Nosotros estamos trabajando con decenas de veteranos en Tijuana que han sido deportados por delitos que, en casi todos los casos, están relacionados con los trastornos que sufrieron en combate”, dice Roberto Vidar, que gestiona la oficina de un grupo de apoyo a veteranos de guerra deportados en la ciudad fronteriza de Tijuana en Baja California (México).

-> Publicado en La Vanguardia, 11 de marzo de 2018. Texto de Andy Robinson