Los 28 de cada mes, miles de chicos mexicanos recorren kilómetros y kilómetros para visitar el templo de San Judas Tadeo, padrino de drogadictos, ladrones, perdidos y desesperados. La cronista Laura Castellanos y los académicos Alfredo Nateras y Arturo Hernández Valencia bucean entre los seguidores y se preguntan si esta devoción ciega es realmente una cuestión de fe o no es más que una moda pasajera.

Crónica publicada en la Revista Anfibia, de la Universidad Nacional de San Martín. [Fotogalería]

Por: Laura Castellanos, Arturo Hernández Valencia y Alfredo Nateras Domínguez – Fotos: Prometeo Lucero