“El uniforme da presencia, se impone”, cuenta Rosario González, una de las mujeres de la brigada de vigilancia Ocelotl. Vestida de negro, con gorra y botas, acompaña a los vigilantes a patrullar los cerros de Milpa Alta. Sus compañeros visten además un pantalón camuflado y gorra; algunos portan radio. Todos calzan las botas limpias, dentro del pantalón.

La presencia impecable es algo importante para Rosario, tanto como la actitud y el respeto. “Debes de saber cuándo actuar, cómo actuar”, dice.

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