A una calle de la Vía Internacional, donde el muro fronterizo divide a México de los Estados Unidos un albergue pequeño recibe a homeless (personas sin techo) y migrantes deportados. La Casa del Deportado Sagrado Corazón de Jesús destaca en la desolada calle Sánchez Ayala por un letrero y un mural. A unos pasos, se encuentra la calle Coahuila, uno de los puntos más sórdidos de Tijuana conocido por el comercio y explotación sexual. Las prohibiciones en San Diego son las oportunidades de este lado mexicano.

Perla Hernández es originaria de Jalisco y emigró desde 1990 a Mexicali, luego a Rosarito y luego a Tijuana, donde trabaja haciendo chequeos de presión. Estudió enfermería y trabajó en un establo, lavando platos y como enfermera. Alquiló una casa en este lugar donde recibe a los deportados desde 2010. Ella prefiere ser conocida como Perla del Mar.

Cuenta que en sus inicios, era buscada para contactar con coyotes (traficantes de personas), a lo que se negaba. De alguna manera logró mantenerse al margen. En estas calles abundan coyotes, pues es aquí donde llegan los deportados o los migrantes que buscan probar suerte. Desde 2012, abrió sus puertas a homeless (personas sin techo) y personas deportadas de los Estados Unidos.

Perla Hernández, directora de la Casa del Deportado
Perla Hernández, directora de la Casa del Deportado
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El proyecto Veteranos Deportados fue declarado ganador del primer lugar en la categoría Trabajadores Migrantes del 21 Concurso Latinoamericano de Fotografía Documental “Los Trabajos y los Días-2015”.

El certamen es organizado por la Escuela Nacional Sindical, de Colombia.

La sustentación del jurado afirma que “La serie da testimonio de como estados Unidos hace uso de las vidas humanas para defender sus intereses. Cuando ya los inmigrantes no le son útiles decide desecharlos y deportarlos, en vez de apoyarlos social y laboralmente. El fotógrafo aborda de forma clara y sutil el tema, logrando que cada retrato cuente una historia. Cada personaje fue fotografiado en su universo personal, utilizando luz ambiente y con un detalle que nos permite entender el contexto.”

El proyecto ganador documenta cinco historias de veteranos deportados en Tijuana y Rosarito, Baja California, inicialmente fue publicado en Animal Político a través del especial multimedia De Soldados a Deportados, gracias a la beca Amigos de Animal, cuya financiación hizo posible el reportaje.

Posteriormente, Semper fi. La lealtad de un solo lado, dio un seguimiento enfocado a los detalles legales y migratorios. Esta segunda parte fue publicada en el portal En El Camino de la Red de Periodistas de a Pie.

-> Revista Semana: Galería Las mejores imágenes del concurso latinoamericano de fotografía documental

 

 

Alfredo, ‘Al’ Varón, regresó a morir a casa.

La historia de Alfredo Varón Guzmán es una mezcla de paradojas. Nació en 1958 en Barranquilla, Colombia, y vivió buena parte de su vida en Nueva York. “En aquel entonces, la migración era sólo cuestión de papeles. Llegamos a Estados Unidos como residentes permanentes legales”. En 6 años en el Ejército fue desplegado con la Organización del Tratado del Atlántico Norte en Alemania, se llevó 6 medallas y 3 recomendaciones.

Varón cuenta su historia en una entrevista en la Casa de Apoyo a Veteranos Deportados, un albergue que recibe a exmilitares deportados, mexicanos en su mayoría en Tijuana, Baja California.

“Cuando nos unimos al servicio se nos prometió la ciudadanía, es decir, si terminábamos bien estaríamos encaminados a ello. Gratis y expedita. ” narra. “pero en el Ejército solo nos descargaron y nos dijeron adiós. Yo pensé, como mucha gente pensó, en aquel entonces nos hicieron una promesa migratoria”.

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John F. Kennedy, en el Bunker de Otay, BCq
John F. Kennedy, en el Bunker de Otay, BC

El entrenamiento quedó en la cabeza de Héctor López, reservista y mecánico de vehículos ligeros del Ejército, al volver a casa en Fresno, California después de ser brevemente activado en 1989. Manifestaba síntomas de TEPT.

“Yo nomás agarraba ataques de ansiedad por el enemigo y nos entrenan a matar, nos entrenan a cuidarnos cuando estamos en situaciones que pueden ser peligrosas para nosotros”. Como otros veteranos, López decidió automedicarse pero se dio cuenta de que las pastillas antisicóticas lo dejaban sonámbulo, “como zombie todo el día”. Para controlar su ansiedad, López comenzó a consumir marihuana. Y entonces fue arrestado y deportado.

Hoy esta historia es una paradoja: California es uno de los estados donde el consumo de marihuana ha sido despenalizado para fines medicinales.

Héctor López, aprendió en el campo de batalla, “in the battlefield”, que nadie se cuestiona “hey, ¿eres ciudadano?” o “¿eres americano o qué?”. Sólo se dicen “cuida mi espalda porque yo cuido la tuya”.


Proyecto multimedia financiado por la Beca Amigos de Animal publicado el 14 de julio en Animal Político

https://readymag.com/145151