BUSCADORES Fernando Ocegueda from Periodistas de a pie on Vimeo.

El 10 de febrero de 2007 Fernando Ocegueda Ruelas fue secuestrado por un grupo de 20 personas armadas que allanaron sus casa para llevárselo por la fuerza. Su padre, Fernando Ocegueda Flores comenzó a buscarlo. Junto con otros familiares, a partir de averiguaciones previas, descubrieron los predios de “El Pozolero” a las afueras de Tijuana quien disolvió en ácido cerca de 650 cuerpos.

Corto realizado por Consuelo Pagaza y Prometeo Lucero
Con apoyo visual de Carolina Robledo Silvestre, Asociación Unidos por Nuestros Desaparecidos en Baja California y Google Earth.

Mario Vergara empezó a buscar públicamente a su hermano Tommy 7 años después de su secuestro. La desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, le enseñó que su hermano no era el único desaparecido al que las autoridades no buscaban. Dejó su trabajo para volverse un excavador, un sabueso que busca muertos propios y ajenos.

Cada dos horas una persona es desaparecida en México. En los últimos 10 años suman más de 30 mil quienes faltan en casa.


Para traerlos de vuelta cientos de familiares han salido a hacer lo que el estado no: buscar. Buscar vida, buscar cuerpos, buscar justicia.

Buscadores es una serie documental que retrata la conversión de madres, padres, hermanos, hijos y parejas de personas desaparecidas, en antropólogos forenses, gestores, abogados, investigadores y peritos, asumiendo funciones que son obligación del estado.

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A pesar de los obstáculos de la Fiscalía de Morelos, 117 cuerpos y 9 bolsas con restos humanos fueron exhumados del panteón de Tetelcingo en las semanas posteriores.

La familia de Oliver Wenseslao Navarrete, secuestrado y asesinado en 2013, descubrió la fosa cuando halló su cuerpo inhumado de manera ilegal en el panteón.

Allí había un centenar de cuerpos sin ninguna identificación ni expediente.

Chilapa, Guerrero
Chilapa, Guerrero

Son el rostro más crudo del abandono del Estado: mujeres indígenas y pobres, que buscan los restos de sus esposos, hermanos e hijos, con ramas y bolsas para el pan. Y los huesos salen de una tierra donde la impunidad rebasa cualquier límite. Porque en Chilapa nada detiene el espanto: ni los federales, ni el Ejército, ni la ONU. El desafío criminal es tan grande, que hasta las fosas ya descubiertas se vuelven a usar

CHILAPA DE ALVAREZ, GUERRERO.- “¡No chingues, vaca!”, gritó Bernardo Carreto cuando reconoció al hombre armado que estaba apostado en el camino de terracería. El tirador atinó el disparo en la cabeza de Carreto, quien perdió el control de su camioneta y terminó por volcarse en un desnivel. El cadáver del hombre regordete, moreno, casi lampiño, de mirada bizca, quedó sangrante en la pequeña milpa de maíz junto al camino.

José Díaz Navarro, líder del grupo de búsqueda de desaparecidos en Chilapa, narra esta historia en el mismo lugar donde ocurrió el asesinato hace apenas cinco meses, en diciembre de 2015. Una veintena de mujeres indígenas escucha atenta el relato, antes de depositar un ramo de gerberas blancas en el cenotafio de Bernardo Carreto.

-> Pie de Página: La cara miserable de la muerte.

Texto: José Ignacio De Alba. Fotos: Arturo De Dios Palma. Video: Prometeo Lucero.

En México se han registrado alrededor de 22 mil desapariciones forzadas, según la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, a pesar de que el país no vive, oficialmente, un conflicto armado. Para Amnistía Internacional, la cifra aumentaría hasta 26 mil. El número es un dato impreciso y podría quedar corto, pues refiere solamente a los casos denunciados. Hay una larga contraparte de silencios.

La desaparición forzada tiene una larga historia desde la década de los 70, la ‘guerra sucia‘, como estrategia de terror del Estado mexicano contra los militantes movimientos armados y opositores al régimen. Pero desde la administración de Felipe Calderón (2006-2012) y hasta la fecha, el móvil político no es necesario. Miles de personas han sido desaparecidas por fuerzas gubernamentales o bien, por el crimen organizado. Poco éxito han tenido las historias de búsqueda por familiares y organizaciones, pero dejan testimonio de un dolor que no cesa. También reflejan la impunidad con que autoridades tratan el asunto.

Las fosas clandestinas pues, no son historia nueva. Son historia en continuidad.


Iguala, Guerrero
Iguala, Guerrero

In the hills surrounding the city where 43 Mexican students were kidnapped and likely killed last year, the search for the missing continues.

Ten months since their disappearance, none of the students’ remains have been found in the 60 clandestine graves that have so far been uncovered around the city of Iguala, Guerrero. And authorities do not believe any will be.

The young men’s suspected assassins told interrogators they carried the students andincinerated them in a trash dump in a neighboring town the same night they were kidnapped. The students’ survivors reject the government’s claim.

But the disappearance of the 43 Ayotzinapa Normal School students has also sparked a movement to find other victims of the ongoing drug-related violence in the state of Guerrero. Warring gangs battle for control of the state’s remote mountains, where poppy and cannabis are grown for drugs meant for export to the United States.

 


 

Published in Vice News on July 27th, 2015

by Chantal Flores; photos Prometeo Lucero and Marco Ugarte /AP

La inercia social tras la búsqueda de los cuerpos de los 43 estudiantes la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, desaparecidos el 26 de septiembre de 2014, impulsó a otras familiares de víctimas a salir del silencio y comenzar sus búsquedas en Iguala, con herramientas precarias y voluntad. Se agruparon para formar el Comité de Familiares de Víctimas de Desaparición Forzada en Iguala, también conocidos como “Los Otros Desaparecidos”.

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Asociación Esperanza contra la Desaparición Forzada y la Impunidad, Tijuana. (Foto: Prometeo Lucero)
Asociación Esperanza contra la Desaparición Forzada y la Impunidad, Tijuana. (Foto: Prometeo Lucero)
Estos son logros reales que ha arrojado la búsqueda de víctimas de desaparición forzada en México. Logros obtenidos por aquellos que, urgidos por amor, han tomado en sus manos las investigaciones sobre el paradero de los miles de desaparecidos que hay en el país. Éste es un vistazo a la guerra por la verdad que hoy libran las víctimas de la violencia en México.

Reportajes en tres entregas con investigación de Paris Martínez (@paris_martinez) publicado en Animal Político sobre la búsqueda de víctimas de desaparición forzada en Baja California, Guerrero, Oaxaca y Ciudad de México. *

 

Desaparecidos en México: la guerra por la verdad (Parte 1)

En México sólo se investiga 1% de las desapariciones reportadas, según registros oficiales (parte 2)

En 2015, familias de desaparecidos realizarán nueva caravana nacional; buscan reunificar acciones como víctimas–

* El presente trabajo es la segunda entrega de un reportaje en tres partes realizado con el apoyo de la Red de Periodistas de a Pie, en colaboración con la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos A.C. (CMDPDH), como parte del proyecto de protección de los defensores de derechos humanos financiado por la Comisión Europea. El contenido no refleja la posición de la Unión Europea.

Teodulfo Torres Soriano
Teodulfo Torres Soriano

En esta foto tomada el 30 de agosto de 2012, Teodulfo Torres Soriano, activista conocido como “El Tío”, participaba en una protesta organizada por familiares de víctimas de desaparición forzada frente al Museo Memoria y Tolerancia, en la avenida Juárez de la Ciudad de México. Teodulfo viste una camisa roja, gorra verde, pantalones grises y fuma tabaco en una pipa.

Teodulfo sería uno de los principales testigos para declarar respecto al operativo del 1 de diciembre de 2012, donde un disparo de bala lacrimógena causó una larga agonía a Francisco Kuykendall Leal, activista conocido como Kuy, quien finalmente murió el 25 de enero de 2014 tras pasar más de un año en coma.

Hoy son sus amigos y familiares quienes encabezan su búsqueda.

Un año de la desaparición forzada de un testigo clave contra el Estado. Desinformémonos