Daniela Pastrana
@danielapastrana

En los últimos años, los periodistas mexicanos hemos asistido a la destrucción de un país con vocación alegre, solidaria, caótica y fiestera, donde ha sido reducido a un país que cada día tiene menos motivos para la esperanza. Un país donde el valor de la vida y de la humanidad es inexistente, en el que el cáncer de la corrupción ha hecho metástasis y la impunidad es la marca de la máquina del derrumbe.

Muchos periodistas hemos sido testigos de esa destrucción. La hemos documentado, la hemos rastreado y la hemos contado de distintas maneras. Pero, como los locos del pueblo, lo hemos hecho solos, a veces acompañados de colegas de medios internacionales, de activistas y, sobre todo, de las víctimas, que nos han mostrado, una y otra vez, una fortaleza y una generosidad a prueba de todo.

Pero frente a una sociedad que cada día se inyecta su dosis de anestesia para no ver ni sentir el dolor; frente a un Estado criminal; a una élite política cínica y corrompida hasta los tuétanos; a una élite empresarial rapaz, y a los grandes medios de comunicación arrodillados ante los grupos de poder, decenas de periodistas hemos aprendido –no con poco esfuerzo- a acompañarnos unos a otros, a tejer redes, a crear nuestras propias plataformas, a caminar en equipo, sin jefes, sin medios, burlando recovecos en las redes sociales, grietas en algunas redacciones. Continue reading

“Cuando contamos historias de violencia no debemos pensar sólo en denunciar, debemos equilibrar la historia con hechos humanos, dar una visión de esperanza”.
Donna de Cessare

Una semana intensa es, paradójicamente, poco tiempo para aprender. Sin embargo, las horas de charla, convivencia y trabajo en colectivo con fotoperiodistas provenientes de distintos países latinoamericanos, impartido por Dona de Cessare hicieron del Taller de edición fotográfica: violencia y sociedad en América Latina un importante punto de partida para pensar en varios aspectos del fotoperiodismo.

Desde claves a considerar para la edición de imagenes, la narrativa a través de personajes y su ritmo, nuevas formas de contar las historias y la importancia del sonido (¡y del silencio!) en los proyectos multimedia hasta el autocuidado necesario para continuar con la labor, entre otros aspectos.

Fue en este taller, en San Salvador, donde se cocinó, con el material en bruto y el apoyo muy crítico y certero de Dona y los compañeros talleristas, el proyecto multimedia Frontera Sur, el cual contaba sólo con una escena concreta y muchas ideas dispersas y caóticas.

Es importante hacer hincapié en el ejercicio de edición colectiva: uno tiende a enamorarse de imágenes por el esfuerzo que le costaron o bien, por cierto apego personal con el momento de la toma, pero al final pueden no funcionar. En otras palabras, cuando otra persona observa el conjunto puede ser más frío, sincero y crítico e incluso detectar trabajos mal hechos (aunque le parezcan buenos a uno). Y eso es de más ayuda profesional que el halago por todo.

Recomiendo ampliamente la lectura de la Relatoría del Taller de edición fotográfica: violencia y sociedad en América Latina publicado en la web de la FNPI (y a su vez, los documentos y proyectos reseñados en ésta).

Via Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI)