A una calle de la Vía Internacional, donde el muro fronterizo divide a México de los Estados Unidos un albergue pequeño recibe a homeless (personas sin techo) y migrantes deportados. La Casa del Deportado Sagrado Corazón de Jesús destaca en la desolada calle Sánchez Ayala por un letrero y un mural. A unos pasos, se encuentra la calle Coahuila, uno de los puntos más sórdidos de Tijuana conocido por el comercio y explotación sexual. Las prohibiciones en San Diego son las oportunidades de este lado mexicano.

Perla Hernández es originaria de Jalisco y emigró desde 1990 a Mexicali, luego a Rosarito y luego a Tijuana, donde trabaja haciendo chequeos de presión. Estudió enfermería y trabajó en un establo, lavando platos y como enfermera. Alquiló una casa en este lugar donde recibe a los deportados desde 2010. Ella prefiere ser conocida como Perla del Mar.

Cuenta que en sus inicios, era buscada para contactar con coyotes (traficantes de personas), a lo que se negaba. De alguna manera logró mantenerse al margen. En estas calles abundan coyotes, pues es aquí donde llegan los deportados o los migrantes que buscan probar suerte. Desde 2012, abrió sus puertas a homeless (personas sin techo) y personas deportadas de los Estados Unidos.

Perla Hernández, directora de la Casa del Deportado
Perla Hernández, directora de la Casa del Deportado
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Muro fronterizo México EEUU
Muro de Tijuana, BC. Foto: Prometeo Lucero

 

“De este lado también hay sueños”, se lee en una barrera metálica que divide Tijuana, Baja California, de San Diego, California.

El mensaje, pintado en 2012, cobró mayor relevancia cuando Donald Trump asumió la presidencia de los Estados Unidos en enero de 2017 con un discurso de odio racial antiinmigrante y la promesa de un muro (otro, aún más grande).

El propósito de pintar ese mensaje era “valorarnos a nosotros mismos”, cuenta Armando Alanís Pulido, fundador de Acción Poética en Monterrey. Por eso, desde ese punto de vista, “aquí comienza Latinoamérica”, dice.

A lo largo de la colonia donde se colocó el muro de planchas metálicas rojas hay varias casas de bajos recursos. En algunas de ellas hay antenas parabólicas, pero no más. Son las últimas casas en territorio latinoamericano que ven hacia el norte. En el suelo incluso hay jeringas de consumo de heroína, herencia de la adicción y las deportaciones.

Quizás, como una forma para mostrar desprecio, esa misma colonia lanza su basura a terreno estadounidense, justo donde se encuentra la segunda capa de muro, construída durante la administración de Bill Clinton.

Parece sencillo cruzar la barrera roja metálica, la primera capa. Puede romperse, brincarse o escarbar en el suelo arenoso. De hecho hay muchos fragmentos rotos, derrumbados o inexistentes por la geografía montañosa. Sin embargo, a partir de ese cruce empieza la dificultad real: postes con cámaras térmicas, sensores de movimiento, grandes barreras metálicas blancas y pistas bien asfaltadas donde, con precisión, cada cinco minutos pasa un vehículo de la patrulla fronteriza, y a lo largo del día varios helicópteros sobrevuelan la línea.

Pintar la barda fue algo improvisado. La idea salió en el momento: “¿Qué tal si intervenimos el muro”, dijo Armando. Colocaron una escalera, sacaron botes de pintura, brochas y comenzaron a pintar sobre las planchas metálicas oxidadas.

“A los cinco minutos había helicópteros y Border Patrol (patrulla fronteriza estadounidense)”. Aunque no hubo contacto, la amenaza visual era imponente. Además, recuerda con ironía: “Ese día vencía mi visa”.

Acción Poética es un movimiento que nació hace 20 años, cuyo impacto ha desbordado varios países de habla hispana. Se trata de colocar mensajes poéticos en las paredes de barrios y ciudades bajo ciertos criterios: fondo blanco, letras negras, todo en mayúscula, no más de 10 palabras en dos renglones.

Acción Poética no toma bando por partidos políticos o religión, explica Armando, pero sí difunde un mensaje amoroso.

Incluso ha llegado a escribirse en lenguas nativas indígenas o hasta en Braille con corcholatas y taparroscas en Argentina. “Este movimiento se desbordó”.

La intervención en Tijuana inició en 2012 y ha recibido mantenimiento durante dos ocasiones. En 2016 fueron realizadas otras más. Alanís busca un nacionalismo más allá de las redes sociales. “No son nada agradables los muros, son provocadores”.

Cerca del lugar, hay otra intervención con el mensaje “Estoy al límite”, junto al poste de límites internacionales. Desde el muro, hacia el norte comienza Estados Unidos. Mirando al sur, desde ese mismo muro, comienza Latinoamérica.

-> Publicado en Revista Cambio | Febrero 2017

Un bus, quelques photos et beaucoup d’espoir : chaque année, elles font le tour du Mexique ensemble pour retrouver leurs proches, partis chercher une vie meilleure aux États-Unis. Mais la route vers l’eldorado est aussi l’une des plus dangereuses au monde. Le Quatre Heures a suivi ces 37 femmes venues des pays voisins d’Amérique centrale pour marcher dans les pas de leur fils, fille ou mari disparu.

Un reportage grand-format de Léonor LUMINEAU et Prometeo LUCERO

-> Le Quatre Heures: Desaparecidos: sur la trace des migrants disparus

En colaboración con Numero F, portal que promueve el fotoperiodismo y difunde historias de la frontera norte mexicana, escribí este texto al finalizar la cobertura sobre la Caravana de Madres Centroamericanas.


Eres un turista mexicano y viajas en un autobús de pasajeros desde Tapachula, Chiapas. El autobús ha sido obligado a pasar por la aduana de Huixtla, donde te piden tus documentos y pasar tus pertenencias por un detector de rayos X, tipo aeropuerto. Tienes que presionar un botón. Si marca luz verde, pasas. Si sale roja, agentes migratorios te realizarán un cateo.

Un agente migratorio mira tu credencial de elector y te pregunta: nombre, dirección, código postal, fecha de nacimiento, y cuántas veces has ido a votar. Corrobora lo último con el sello marcado en la credencial.

Has salido de la aduana y abordas el autobús. El cuerpo se amodorra, te quedas dormido, una luz directa a los ojos te saca del sueño. “Documentos por favor”. Estás frente un retén militar. Un soldado te pregunta nombre, dirección, cuántas veces has ido a votar.

Se van los soldados. Vuelves a dormir y una hora más adelante un agente del Instituto Nacional de Migración, cual Border Patrol, te patea el pie para despertarte. “Sus documentos”, te dice sin identificarse. Otra vez, nombre, edad, cuántas veces has votado, de dónde vienes, a dónde vas. Lámpara a los ojos y no respondas mal.

-> ver En la ruta migratoria: “Documentos, por favor” en NumeroF.

El muro de acero transforma las ciudades fronterizas en zonas donde se truncan familias, amistades, sueños y aspiraciones. Donde las huellas de los pasos se pueden convertir en desechos de jeringas o en cruces empotradas en una barda. Donde los atardeceres junto al mar se comparten a través de una reja.

En “la línea”, el tiempo no existe y la espera puede durar años. El silencio sobrepasa la vida. No hay identidad, ni pasado, ni vuelta atrás, porque el largo camino terminó por arrancar las raíces.

El hambre viene / el hombre se va / ¿Cuándo volverá?

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Nosotros nos subimos al autobús en Ciudad del Carmen pardeando la tarde. En la laguna de Términos se hundía el sol entre las nubes volviéndolas jirones de lana. El camino sería largo y los vendedores trepaban sin mucho trámite a ofrecer mango con chile, refrescos y jugos. Tardó en salir el camión (después entenderíamos por qué) y para cuando recorrimos las primeras cuadras por la ciudad, las sombras se apoderaban de las esquinas y el horizonte se perdía en las farolas que se fueron encendiendo. Aunque nos extrañó que no tomara de inmediato la avenida por la que se sale del puerto hacia el larguísimo puente que conecta con tierra firme, de plano nos desconcertó que comenzara a penetrar un barrio de calles angostas y diagonales cercanas al agua de la laguna, algunas de ellas anegadas por el desnivel de la ciudad y la ausencia de drenajes. (…)

Ramón Vera Herrera, La Cacería

Ojarasca, La Jornada. Número 203, marzo de 2014

Tres imágenes correspondientes a la serie “Frontera Sur”, fueron acreedoras a la selección final en el 19 Concurso latinoamericano de fotografía documental “Los Trabajos y los Días”, 2013 para la categoría “Trabajadores Migrantes”. Este concurso es organizado por la Escuela Nacional Sindical en Colombia.

La primera exposición es en los módulos del Museo en la Calle en el Pasaje Junín en Medellín. Va desde el mes de mayo hasta agosto. Cada categoría será impresa y expuesta como una muestra independiente que itinerará por diferentes espacios de la ciudad anfitriona, aún por confirmar. Se estará informando de la ruta que siga cada exposición. La exposición matriz y permanente del concurso estará disponible en la pagina web de la ens (www.ens.org.co) a partir del 1º de junio de 2013.

Caravana de madres centroamericanas


Cobertura de la caravana “Liberando la Esperanza” de madres centroamericanas en búsqueda de sus hijos en México.

El Naranjo, Tenosique, Villahermosa, Amatlán de los Reyes, Tampico, Reynosa, Escobedo, Guadalupe, Saltillo, San Luis Potosi, Irapuato, Tequisquiapan, Apizaco, Tlaxcala y México, D.F.