NW Español 20160718
NW Español 20160718

En los últimos años la oleada de emigrantes que se origina en Centroamérica ha crecido de manera alarmante, pero ya no son solo motivos económicos los que la impulsan: cientos de menores de edad emprenden el viaje hacia Estados Unidos en busca de asilo para evitar ser reclutados o asesinados por las maras. Pero pocas o nulas veces consiguen su propósito, y al ser deportados por el gobierno de ese país, deben enfrentarse al deseo de venganza de las pandillas. Este medio viajó a la ciudad de San Pedro Sula, en Honduras, para conocer de cerca el destino de estos chicos.

-> De regreso a la casa del diablo. Por Laura Castellanos / Fotos: Prometeo Lucero para Newsweek en Español

SAN PEDRO SULA, HONDURAS.—Juan Martínez (su nombre verdadero se omite por seguridad) se alista para salir de su casa la tarde del domingo. Vive en uno de los barrios más violentos de la ciudad, la segunda más peligrosa del planeta solo después de Caracas, Venezuela, en la que tienen lugar 111 homicidios por cada 100 000 habitantes, según el ranking de la organización mexicana Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal (CCPSJP). El adolescente, recién deportado de Estados Unidos, luce tenso. Lo acosan las pandillas de las que antes huyó. Es 17 de abril y Martínez asistirá al culto multitudinario del aniversario de El Ministerio de la Cosecha, el templo evangelista más grande del país. De regreso al infierno, busca un milagro para seguir vivo.

 

Este reportaje es una colaboración entre Newsweek en Español y el Programa de Periodismo de Investigación de la Universidad de California, Berkeley.

El Salvador is contending with an epidemic of gang violence. The small but densely populated Central American nation registered more homicides in 2015 than in any year during its protracted civil war, and young people are particularly vulnerable. Violent crime perpetrated by the “maras”, as the gangs are known, has claimed the lives of 7,500 young Salvadorans since mid-2014.

Tens of thousands of Salvadorans, among them large numbers of unaccompanied minors, feel they have no choice but to flee the country. Most try to reach the United States and apply for asylum, but many only get as far as Mexico, where they are intercepted by authorities. In the first five months of 2016, nearly 20,000 Salvadorans were deported from Mexico, back to the violence they were trying to escape.

This audio slideshow by Salvadoran photographer Juan Carlos features the voices of young returnees talking about why they tried to flee.

See more of Juan Carlos work via juancarlosphotos.com

Photo/Video: Juan Carlos; Editing: Juan Carlos & Prometeo Lucero; Multimedia Producer: Prometeo Lucero for IRIN News