A pesar de los obstáculos de la Fiscalía de Morelos, 117 cuerpos y 9 bolsas con restos humanos fueron exhumados del panteón de Tetelcingo en las semanas posteriores.

La familia de Oliver Wenseslao Navarrete, secuestrado y asesinado en 2013, descubrió la fosa cuando halló su cuerpo inhumado de manera ilegal en el panteón.

Allí había un centenar de cuerpos sin ninguna identificación ni expediente.