Veinte años atrás, en Hopelchén, municipio de Campeche fronterizo con Guatemala, los pueblos mayas vivían de la agricultura y la cosecha de miel. La mayoría de apicultores aprovechaban la presencia de abejas en los cultivos de maíz nativo (conocido también como “criollo”), hortalizas y cítricos, entre otros.

Y llegaron los primeros cultivos de algodón. “Nos mataron miles de abejas”, cuenta José Manuel Poot Chan.

La “revolución verde” fue sentando las bases de la agroindustria. Con ésta, cuenta Nora Tzec, de Ka Kux Talk Much Meyaj (Renacer de la Organización, en maya), llegaron los “mecanizados” (cultivos a gran escala con maquinaria) y el maíz híbrido, una variedad que mezcla los genes de diferentes especies para obtener mayor tamaño, peso o color, como el polémico maíz BT.

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Esta es la historia de un insecto.
Es, también, la historia de una cultura.

Pero, sobre todo, es la historia de supervivencia del entorno que comparten abejas y mayas.

Empecemos contando lo que sucedió hace seis años en Cancabchén, una pequeña comunidad indígena del municipio de Hopelchén, en Campeche. De un día para otro, los hombres y mujeres que se dedican a la producción de miel se acongojaron al mirar miles de abejas muertas alrededor de sus apiarios. No conocían las causas. Ese año los habitantes del pueblo padecieron una fuerte crisis económica. En Cancabchén, poco más de la mitad de sus 500 habitantes vive de la producción de miel.

—Tenemos dinero por las abejas. Sembramos maíz, calabaza, pero eso es para nosotros, para el consumo de la familia, no para vender. Lo que vendemos es la miel. El sustento de la familia lo tenemos gracias a las abejas —quien habla es Angélica Ek, apicultora de 36 años y exrepresentante del comisariado ejidal de Cancabchén. Como la mayoría de sus vecinos, ella aprendió el manejo de la abeja Apis mellifera, al observar cómo lo hacían sus padres.

—Cuando un hombre cumple 18 años, su papá le da sus abejas. Es como su herencia, si él sabe cuidarlas, atenderlas y aprende a reproducirlas de ahí va a tener dinero.

Las damas de la miel. Texto: Thelma Gómez Durán / Publicado en QUO número 205, noviembre de 2014
Versión digital del impreso

“Este libro es un reconocimiento, con emoción y esperanza, de los ya diez años de lucha de la Red en Defensa del Maíz. Un reconocimiento por mantener en toda su integridad la vida de los pueblos y comunidades que desde siempre se reconocen en la siembra y los cuidados indispensables para una vida comunitaria y una autonomía. Es también un reconocimiento a todos los agricultores, campesinos o simplemente productores que ven en el maíz un cultivo digno del cual vivir y a partir del cual transformar sus condiciones de vida y justicia”.

Editorial Itaca 2004.

Nota: Alertan de contaminación de maíz con semilla transgénica

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